Libro: La esquizofrenia. De la Incertidumbre a la esperanza
La esquizofrenia es una enfermedad mental que afecta hoy en día a unos españoles. Se calcula que cada año se diagnostican entre 15 y 30 casos nuevos por cada 100.000 habitantes. En realidad no se trata de una única enfermedad, sino de un grupo de trastornos mentales que comparten algunos síntomas, el período de la vida en que se inicia y la mala evolución, aunque existen algunas afortunadas excepciones.
El término esquizofrenia apenas tiene un siglo de existencia pero la enfermedad es tan vieja como la humanidad. En otras épocas, a los que padecían esta enfermedad se les llamaba locos, lunáticos, enajenados y hasta poseídos ya que se creía que estaban endemoniados o que sufrían un castigo divino por sus propios pecados o por los de sus padres. Esa creencia los convirtió en seres marginados que sufrieron no sólo el desprecio y la incomprensión de los demás sino hasta
verdaderas torturas para sacarles el demonio de su interior.
Antes de que la medicina empezara a comprender y tratar el terrible drama de estos enfermos,
se les sometió a todo tipo de experimentos con los que se pretendía purificar su alma dominada por los malos espíritus, teniéndolos siempre recluidos en enormes centros, más parecidos a cárceles gigantescas que a hospitales y con los que la sociedad se protegía de seres peligrosos e imprevisibles.
Aunque el primer centro psiquiátrico europeo, fundado en España en 1409 por el P. tuvo la intención de evitar el apedreamiento de estos pacientes en las calles de la ciudad.
En los años 50 se produce un cambio radical con la aparición de nuevos medicamentos que sirven no para tenerlos sedados durante todo el día sino para aliviar sus síntomas, permitiéndoles así salir de los manicomios y recuperar su dignidad de seres humanos. Estos fármacos llamados rolépticos o antipsicóticos, porque alivian los síntomas de las psicosis, no sólo han contribuido a la salida de muchos esquizofrénicos de los hospitales sino que han permitido que muchos más no tuvieran que ingresar nunca o que sus ingresos fueran breves y muy esporádicos.
La esquizofrenia, si no se trata adecuadamente, puede arruinar la vida del individuo que la padece, la de su familia y la convivencia de la comunidad en la que se mueve. La sociedad suele rechazar y marginar innecesariamente a los esquizofrénicos porque su trastorno les induce a realizar comportamientos extravagantes y a veces incluso peligrosos. Éstos, por sí mismos, ya son propensos a esa nación, e incluso a la pobreza. De hecho, la mayoría de vagabundos que duermen en los portales de nuestras ciudades son viejos esquizofrénicos desamparados que no siguen ningún tipo de tratamiento. Además de la miseria, otro triste final para algunos esquizofrénicos es el suicidio. Merece la pena que las personas que están al cuidado de estos pacientes, sean familiares 0 amigos, sepan algo acerca de su enfermedad para así comprenderles y poderles prestar la mejor ayuda posible. Por estas razones, es imprescindible exponer con sencillez no técnica aquellos datos y conceptos útiles sobre la esquizofrenia para comprensión de los familiares, ya que son ellos los que en último término van a llevar la carga del trastorno y en definitiva van a tener que enfrentarse con lo impredecible del mismo.
Con esta publicación no se pretende entrar en debates intelectuales sobre esta dolencia, ni establecer conceptos rígidos e inoperantes, se trata en todo caso de colaborar a disminuir la angustia que nace del desconocimiento y mitigar el dolor que surge de la incomprensión ante este
trastorno dando a las familias una información útil y amena.
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El término esquizofrenia apenas tiene un siglo de existencia pero la enfermedad es tan vieja como la humanidad. En otras épocas, a los que padecían esta enfermedad se les llamaba locos, lunáticos, enajenados y hasta poseídos ya que se creía que estaban endemoniados o que sufrían un castigo divino por sus propios pecados o por los de sus padres. Esa creencia los convirtió en seres marginados que sufrieron no sólo el desprecio y la incomprensión de los demás sino hasta
verdaderas torturas para sacarles el demonio de su interior.
Antes de que la medicina empezara a comprender y tratar el terrible drama de estos enfermos,
se les sometió a todo tipo de experimentos con los que se pretendía purificar su alma dominada por los malos espíritus, teniéndolos siempre recluidos en enormes centros, más parecidos a cárceles gigantescas que a hospitales y con los que la sociedad se protegía de seres peligrosos e imprevisibles.
Aunque el primer centro psiquiátrico europeo, fundado en España en 1409 por el P. tuvo la intención de evitar el apedreamiento de estos pacientes en las calles de la ciudad.
En los años 50 se produce un cambio radical con la aparición de nuevos medicamentos que sirven no para tenerlos sedados durante todo el día sino para aliviar sus síntomas, permitiéndoles así salir de los manicomios y recuperar su dignidad de seres humanos. Estos fármacos llamados rolépticos o antipsicóticos, porque alivian los síntomas de las psicosis, no sólo han contribuido a la salida de muchos esquizofrénicos de los hospitales sino que han permitido que muchos más no tuvieran que ingresar nunca o que sus ingresos fueran breves y muy esporádicos.
La esquizofrenia, si no se trata adecuadamente, puede arruinar la vida del individuo que la padece, la de su familia y la convivencia de la comunidad en la que se mueve. La sociedad suele rechazar y marginar innecesariamente a los esquizofrénicos porque su trastorno les induce a realizar comportamientos extravagantes y a veces incluso peligrosos. Éstos, por sí mismos, ya son propensos a esa nación, e incluso a la pobreza. De hecho, la mayoría de vagabundos que duermen en los portales de nuestras ciudades son viejos esquizofrénicos desamparados que no siguen ningún tipo de tratamiento. Además de la miseria, otro triste final para algunos esquizofrénicos es el suicidio. Merece la pena que las personas que están al cuidado de estos pacientes, sean familiares 0 amigos, sepan algo acerca de su enfermedad para así comprenderles y poderles prestar la mejor ayuda posible. Por estas razones, es imprescindible exponer con sencillez no técnica aquellos datos y conceptos útiles sobre la esquizofrenia para comprensión de los familiares, ya que son ellos los que en último término van a llevar la carga del trastorno y en definitiva van a tener que enfrentarse con lo impredecible del mismo.
Con esta publicación no se pretende entrar en debates intelectuales sobre esta dolencia, ni establecer conceptos rígidos e inoperantes, se trata en todo caso de colaborar a disminuir la angustia que nace del desconocimiento y mitigar el dolor que surge de la incomprensión ante este
trastorno dando a las familias una información útil y amena.
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Etiquetas: Libro


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